El Guardián

Hace algunas lunas atrás, en una noche muy obscura, se encontraba Arthur. El caminaba en ese momento por El Bosque de Hela, situado en El Reino Inferior. Este bosque era el unico camino para llegar a Ur, pero tambien era el más peligroso.


Arthur se ve como una persona común y cualquiera, muy normal, que si cualquiera de nosotros lo ve, creeríamos que es un joven más en este mundo… pero no es así. Su nombre verdadero es Arktouros, y él es el encargado de proteger una espada sagrada, La Espada de Baldar. Esta espada tiene el poder de definir el bien y el mal, de llevar luz en medio de la obscuridad, además con ella se definirá el futuro de la humanidad.


Arthur recorría el bosque cuando comenzó a escuchar una vos dentro de él, que le decía –ten mucho cuidado algo está a punto de pasar– cuando en un momento completamente inesperado, sale una figura imponente de las sombras del bosque, con el único objetivo de matar al Guardián de la Espada de Baldar.
Este personaje que apareció de las penumbras se llama Hati. El es miembro de la Hermanad Obscura, que tiene como meta robar la Espada Sagrada. La Hermandad Obscura tiene habilidad de trasformar o mutar su cuerpo en cualquier animal Obscuro. Hati se transforma en ese momento en el Zorro Purpura de Dos Cabezas, atacando con mucha fuerza e inteligencia a nuestro Guardián. Lo tira contra el suelo y una de sus cabezas muerde con fuerza uno de sus hombros. La mordida de una zorro purpura es casi mortal, porque la saliva tiene una toxina que ataca completamente la movilidad del cuerpo.


Nuestro Guardián estaba en verdaderos aprietos. Se encontraba mal herido y por si fuera eso poco, tenía enzima a un animal Obscuro. Como todas sus fuerzas Arthur trata de escapar y defenderse al mismo tiempo de otra mordida del Zorro Purpura… pero se da cuenta que no puede, la toxina, comienza a dar efecto, y todo su cuerpo comienza a perder la movilidad. El rostro de una de las cabezas del Zorro Purpura se acerca a él y le dice, muy imponentemente –date por vencido, no luches más. Tu y yo sabemos que yo ganare esta lucha tarde o temprano– En ese momento Arthur comienza a escuchar esa voz dentro de sí, que le dice –solo confía en mí, solo confía en mí– en ese momento, se da cuenta que es la Espada la que le habla. Ella le dice de nuevo –solo confía en mí, ten fe en mí. Yo puedo darte las fuerzas que necesitas, solo… confía –. Arthur sierra sus ojos y se relaja por completo, respira profundamente y confía con todo su corazón. Desliza su mano como puede y toca la espada con la yema de sus dedos y ella se mueve hasta su mano. De repente se ve un resplandor, que viene directo de la mano y la espada juntas, Arthur se levanta con tanta fuerza que lanza a Hati hasta el árbol más cercano, rompiendo este por la mitad.


Arthur se levanta del suelo como si nada hubiera pasado, se sacude el polvo con una sola mano, y con la otra sostiene la Espada Sagrada de Baldar. Baja su cabeza y con una voz profunda y como si fuera otra persona totalmente diferente, dice –te doy un segundos para que te pongas de pie en tu forma humana, dos para te disculpes por la mordida y tres para que inmediatamente comiences a salir de este bosque. Porque después de ocho segundos te partiré en dos pedazos–


Hati lo ve y comienza a temblar cada fibra de su cuerpo y dice en voz alta –el no es la misma persona con la que estaba peleando hace unos minutos, huele diferente, se siente diferente– Se pone de pie en su forma humana, le pide disculpas y sale corriendo del bosque como el cobarde que realmente es.


Arthur comprendió en ese preciso momento que "lo más importante para un guardián no era la fuerza, sino la fe"
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