El Ogro del Puente

Soy admirador de Shakespeare me gusta como sus dramas, tiene algo de comedia, como sus comedias tienen algo de tragedia, y como sus tragedias tienen algo de romance…

Cada mañana al despertar me preparo para cazar. Vivo bajo un puente, ya que en otro lugar me cazarían a mi. Las personas me temen y huyen al verme, no entiendo porque la suerte y la fortuna, la belleza y gracia, no llegaron la noche fría en que nací. Mi madre me dejó bajo este puente pensando que fui una maldición por algún pecado que ella cometió. Ella me llevó comida y abrigo, y hasta me enseño a leer a escondidas de todo el mundo. Siempre me llevaba libros, los cuales me leía sin verme a la cara, y al irse, siempre lloraba por mi fealdad. No la culpo, porque al verme en el reflejo del arroyo que pasa bajo mi puente, yo la entiendo a la perfección… ¿Quién en su sano juicio estaría junto a mi?. Con el tiempo ella dejo de venir, nunca supe que le pasó.


Bajo mi puente construí un refugio que ocultara mi tragedia. Tengo una mesa y una cama hecha de las cosas que el arrollo mismo me ha regalado y construí un librero de troncos y ramas, para mis únicos amigos, mis libros.


Una mañana, creo que era mi cumpleaños, al parecer que cumplía 23… la verdad, no lo se con exactitud; en fin, esa mañana tenía en la mira a un pequeño ciervo y estaba listo para darle muerte, pero en un abrir y cerrar de ojos, apareció frente a mi un hermoso ser que se dirigía a mi puente; corrí sigilosamente y de forma furtiva la miraba sin perderla de vista. Al cruzar mi puente, me di cuanta que era una hermosa mujer, llevaba puesto un vestido color celeste, su piel que parecía de porcelana y su cabello jugaba con el viento, mientras la flores y hojas del mismo bosque querían acariciarlo. Yo, me quede allí contemplándola, mientras ella tomaba fotografías de mi puente, de mi arroyo, de mi bosque. Ella suspira sutilmente y dice en voz alta: 

— creo que me enamore — 
Al terminar dichas palabras siguió tomando fotos.

Ella siguió apareciendo a la misma hora del día, durante cuatro semanas. Yo la admiraba bajo la sombra y oscuridad de mi puente, con la misma admiración en que ella tomaba fotografías de mi hogar. Una mañana dejó de tomar fotografías  y de una pequeña mochila de cuero sacó una manta de cuatros rojos y blancos, delicada mente la puso en el suelo y se sentó sobre ella. Luego sacó un termo y un recipiente con galletas. El líquido que salía del termo, tenía una hermosa y fresca fragancia a hiervas y moras, y del recipiente el aroma era a trigo y chocolate. De la misma mochila de cuero sacó un libro, no pude ver el nombre, pero ella comenzó a leer en voz alta y al escuchar las palabras me di cuenta que leía "El sueño de una noche de verano, de Shakespeare". 

Yo me sumergí en lo dulce de su voz y como ella le daba vida a cada sentimiento. Cerré mis ojos y comencé a sentir como si ella estuviera junto a mi leyendo, ella llego a la escena donde Elena dice:
—"¡Cuánto más felices pueden ser unos que otros! En toda Atenas se me tiene por tan hermosa como ella. Pero, ¿de qué me sirve? Demetrio no piensa así y no quiere saber lo que todos saben. Y así como él se extravía, fascinado por los ojos de Hermia, me ciego yo admirando las cualidades que en él veo…"—
Y sin pensarlo dos veces mis labios terminan la frase en voz alta…
—"…Pero el amor puede transformar en belleza y dignidad cosas bajas y viles, porque no ve con los ojos, sino con el corazón y por eso pinta ciego a Cupido el alado. Ni tiene en su mente el amor señal alguna de discernimiento; como que las alas y la ceguera son signos de imprudente premura…"—
Sin terminar de decir dichas palabras, ella se puso de pie y escuchando mi voz preguntó en voz alta
— ¿quién esta allí? salga y no se oculte… ¡si pretende hacerme daño gritare! —  
Al oír dichas palabras reaccioné, y me di cuenta de lo torpe que fui y como en un descuido por culpa de su dulce voz, sin pensar hablé y dije lo que dije. Traté de esconderme aun mas, pero en mi torpeza tiré unos libros y rompí una de las tazas que mi madre me regalo hace mucho tiempo. Ella aún mas asustada tomo una rama como arma de defensa y grito con su voz temblorosa
— ¡¡sal de ahí, inmediatamente, y prometo no hacerte daño!! —
Al verla con una pequeña rama como espada y al decir esas palabras, el miedo se esfumó y la risa se apodero de mi, la comicidad fue tal que llore a carcajadas, eso enfureció a tan hermoso ser
— ¿¡qué acaso soy digna de su gracias!? salga inmediatamente o gritaré tan fuerte que cada leñador o cazador que se encuentre cerca vendrá en mi ayuda —  
Yo exclamé pidiendo perdón por mi imprudencia
— perdone hermosa mujer, no fue mi intención ofender o asustarla. Simplemente quede preso de su dulce y hermosa voz, que al momento de uniese a la prosa de Shakespeare cautivó mi corazón de tal forma, que fue inevitable no completar esa escena tan maravillosa —  
No se como salieron esas palabras de mi boca y mucho menos la valentía para decirlas… pero, cada letra en lazada por cada palabra fue solamente la verdad, y ella lo notó. 
Sonrió, tan hermosamente que entendí en ese instante que me había enamorado de ella. Ella soltó la rama y se sentó nuevamente, y de la forma mas dulce se disculpó conmigo por haberse exaltado de esa manera. Ella me preguntó si no deseaba una taza de te caliente y una galleta, yo respondí que no podía salir a la luz y que perdonara mi intromisión.
Su rostro se llenó de duda, pero no preguntó mas, al contrario comenzó a platicar conmigo como si me conociera de años.

Los días pasaron y el encontrarme con ella era todo para mi. Hablábamos por horas, ella me leía libros y yo a ella. De vez en cuando preguntaba por que vivía bajo un puente, mi respuesta siempre era la misma

— ¿Cuando has visto un monstruo vivir fuera de su closet o aun ogro fuera de su puente? —
Ella siempre respondía con una dulce sonrisa
— ¡Oh mi dulce y poeta ogro, amante de literatura y que se ha ganado mi corazón con sus palabras! ¿Cuándo entenderás que lo que quiero es verde frente a frente? —
luego de esa frase seguíamos nuestra platica.

Un día, ella dejó de venir a mi puente, los días se volvieron eternos, la horas agonías y la noche una tortura. La desesperación se apodero de mi, así que una noche decidí salir de debajo de mi puente para ir a buscarla. Como cuando casaba ciervos, seguí su rastro por todo el bosque. Mientras recorría el bosque en la oscuridad de la noche, mi mente pensó mil y un fatalidades, fui preso del miedo y de la desesperación por verla de nuevo, me prometí a mi mismo que si la volvía a ver, me mostraría ante ella y le confesaría  mi amor por ella. Seguí el rastro hasta una casa muy grande, casi tan grande como un castillo. Recorrí sus jardines hasta llegar a una ventana enorme. Subí a uno de los arboles cerca de ella. Lo que vieron mis ojos fue muchas personas reunidas a la mesa, y la vi, sentada de la mano de otro hombre, en su mano llevaba un anillo y ella sonreía. Bajé del árbol y una rama se rompió, todos dentro de la casa escucharon lo estrepitoso del ruido y salieron, yo me oculte en la oscuridad para que nadie me viera. Todos veían para todos lados buscando un ladrón o animal salvaje, pero no lograron ver nada.


Todos fueron entrando, cada uno de ellos preguntándose que habría sido lo que pasó, todo menos una persona; ella se quedó de ultimo en la puerta, y yo le dije

—"…Pero el amor puede transformar en belleza y dignidad cosas bajas y viles, porque no ve con los ojos, sino con el corazón…"—
Salí de la oscuridad, mostrando mi fealdad y las lagrimas que brotaban de mis ojos y dije
— ¿Cuando has visto un monstruo vivir fue a de un closet o aun ogro fuera de su puente? fue tonto de mi parte creer que Shakespeare tenia razón —
Ella no dijo palabra alguna, quedo inmutada por lo horroroso de mi ser. Me di la vuelta y corrí en dirección de mi puente, corrí hasta el cansancio, me oculte en las sombras de mi puente. Esa misma noche queme todo, mi mesa, mi cama, mis libros y mi puente; y llore, llore con furia y frustración, por lo ingenuo que fui, creyendo que con palabras se podía enamorar de mi; pero no, no fue así… esa noche me marche. Camine por días hasta llegar aun acantilado que daba hacia el mar. Vi el mar por horas ya que era la primera vez que estaba allí, y dije en voz alta
— ¿qué fin merece un monstruo como yo? ¿como Shakespeare le daría fin al Ogro del Puente? —
Suspire, cierro mis ojos y me dejo caer al mar, junto a mi caían los recuerdos del amor que sentía por ella, las lagrimas de tristeza por verla amar a alguien mas y mi vergüenza, por creer que un monstruo se podía enamorar…

… Al chocar mi cuerpo con la pared de agua, todo terminó, mi historia fue un magnifico tributo a Shakespeare, fue un drama, tuvo un romance y termino en una tragedia.
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