Historias entre otra historia (Historia No. 7)

La noche y el silencio de la oscuridad eran los acompañantes perfectos de dos jóvenes que se habían encontrado uno al otro; pero ellos aún, en ese instante de vida, no comprendían que ese encuentro sería el desenlace de una historia predestinada.

Cada uno se encontraba en su habitación con el teléfono pegado al alma, separados por la distancia, pero unidos por esa causalidad que los tenía conversando en ese preciso instante y lugar. Entre ellos fluían las palabras de forma tan natural, que se podía sentir una confianza total y una felicidad plena entre ambos. Y mientras la conversación crecía de una forma casi mágica y sublime «ELLA» dijo algo que a «ÉL» le tocó cada fibra de su alma, revelando eso que el destino ya tenía preparado.

Ella, con dulzura dijo:

— Sabes, soy un libro lleno de historias. —

Al escuchar esto, a Él se le paralizó el corazón, pero al mismo tiempo le dio su alma cobro vida; entonces, luego de un suspiro, respondió:

— Por favor, no digas que eres un libro lleno de historias, porque provocarás una necesidad en mi de leerte; una tan fuerte e inevitable, que hará que te lea cada noche, en cada instante, hasta poder saciar mi alma completa de ti, tus palabras, de tus paginas, de de tus historias. —

Ella, sin dudar le dijo:

— Pues lo soy. —

Ella no se percató que su respuesta hizo que el universo completo temblara y que dos almas se reconocieran al fin; pues estas escasas palabras, solo fueron el detonante y el inicio de una historia que no tendría final, pues el amor que ellos estaban destinados a tener, era eterno e inmortal.
Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El efecto que causas en mi

¿Qué nos hace ser lo que somos?

Sin respirar de repente (asma)