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La infinidad de nuestros recuerdos

Como seres pesantes y emocionales, nos perdemos en la infinidad de nuestros recuerdos y en cada sentimiento que va tatuado en ellos. Sentimientos de amor, de dolor, de felicidad y de tristeza. Sentimientos que nos han convertido en lo que somos y en su momento, también en lo que seremos. Y es por eso que los volveríamos a vivir, no por añorar el pasado, sino por las personas con quien construimos cada momento y sentimiento. Es por eso que siempre es un agobiante deleite, perdernos en la infinidad de nuestros recuerdos y volver a vivir eso que no hace sentir vivos y existentes, en medio de esta realidad latente y en ocaciones dolorosa.

Solo los dos

Solo tú, solo yo, eso es todo lo que se requiere, todo lo que se necesita; no hay más demandas, no hay otras cláusulas ni requisitos, solo tú, solo yo, solo los dos.

La relatividad de la cercanía

En esta vida tan efímera, donde todo es y deja ser en cual instante; aquellas personas que están más cerca de nosotros, son las que tienden a estar más lejanas, y aquellas que se encuentran en la lejanía, son las que se sienten aquí, justo a nuestro lado.

Con un solo corazón

Tú. Tú y tu mirada que tocó mi alma, tú y tu voz que capturó mi corazón; son eso que tanto me hacía falta, para darme cuenta que pertenecía a un ser que se pronuncia en plural, pero que vive con un solo corazón.

Sinfonías en el viento

Poesía es escuchar sinfonías en el viento y sentir la piel de la luna mientras respiras.

Tu voz

Cada vez que escucho tu voz, cada palabra que dices arde debajo de mi piel. Enciendes en mi el deseo, estremeciendo cada centímetro de mi ser. Tú tienes la facultad de enloquecer en pasión mi mente, mi cuerpo y alma; y luego, luego solo soy un esclavo y siervo de tu aroma, de tus besos, de tus caricias, de ti. Dejo de ser yo, para ser nosotros; dejo todo fuera de mi, para que tú seas todo en mi. Olvido el presente, el pasado y futuro, dejando solo espacio en mi memoria para el universo de momentos al cual nos rendimos siendo uno. Porque cada vez que escucho tu voz, algo dentro de mi pierde el control y encuentra su camino. Porque al escuchar tu voz, todo tiene sentido.

Ojos de luna

Hoy, hoy me di cuanta que lo que me enamoró de ti, lo que detono en mi este loco y concreto amor, fue verte a los ojos. Verte y darme cuenta de inmediato que no me perdía en ellos, sino que me encontré en la profundidad de tus pupilas; allí, en tus ojos de luna.