El amanecer tocó a mi puerta
Y entonces el amanecer tocó a mi puerta, siendo el vaticinio de un presente inevitable. Anunciando a través del glorioso cantar de las aves, que todo era posible este día. Que los sueños de una mente aturdida, y que las palabras del corazón de un poeta nostálgico, podían volverse la continuidad de una vida volátil; siendo solo el inicio de una infinidad de hermosas causalidades y el choque, entre la verdad y el destino.
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