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Mostrando entradas de marzo, 2013

Ruego tu Perdón

Te amo, ¡Perdóname por favor! …
Hoy mi corazón se aqueja por mi propia estupidez, hoy sufro por suponer. 
Duele tanto el saber que te decepcione, duele tanto el saber que te falle.  
Hoy por dejar que mi estupidez sintiera y escribiera cometí un error, y solo espero que mis palabras puedan expresar lo que mi corazón siente por dolor. 
Te amo, y por eso imploro tu perdón, te amo y por eso espero que mis palabras hagan un puente y pueda llegar a tu corazón. 
Quiero que escuches mi voz y veas mi ojos, porque ellos juntos con mis palabras dice la verdad de lo que siento y del dolor que me aqueja por saber que hice lo que no tenia que hacer. 
Escribiré hoy y mañana y el día siguiente si es necesario por alcanzar tu perdón, lo siento mucho mi amor. 
Prometo buscar tu perdón en todo el infinito, junto a los ángeles o en el mismo abismo. 
Caminare hasta poder escuchar tu perdón, vagare sin rumbo y dejando que mi corazón me lastime, porque es lo que merezco en este momento por mi estupidez. 
Te amo, y …

La Hija del Viento

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Hace mucho tiempo atrás, existía un muchacho, un simple agricultor, hijo de un agricultor y nieto de un agricultor; pero, él era diferente, él tenia el don de la música. Con sus propias manos construyo una especia de flauta de bambú, que el mismo tocaba y lo hacia muy bien. Las personas que lo escuchaban tenían la seguridad que los dioses le habían regalado ese don y que ellos mismo se deleitaban al escucharlo. 

Un día común y cualquiera, en medios de sus cultivos, decidió tocar una de las melodías que a él le gustaba tanto. Pero lo que el joven no sabia, es que eso que decían las personas no era del todo falso, pues en un hermoso ser, la hija del viento, se tomaba el tiempo cada día, desde su palacio en el cielo, para escuchar y verle tocar. Era tal la emoción por escuchar a este simple mortal que esperaba impacientemente el momento en que él decidiera tomar su descanso y tocar su flauta de bambú. Ella se deleitaba con sus bellas melodías, al punto que se fue enamorando del joven agri…

Nunca Morirán

Hoy me di cuenta de que hay sentimientos que nunca mueren, sentimientos que diste por muertos y simplemente estuvieron allí todo el tiempo; pero la falta de valor fue el detonante para que todo eso no se fuera por completo. Me he aferrado a ellos por costumbre y por miedo, de que esos sentimientos sean lo único real en mi. 
Por mucho tiempo sentí sin medida alguna, soñé desmesuradamente, sufrí en silencio. El dolor fue mi mejor amigo, él fue parte de mi, fue mi todo; me acompaño noches completas y días sin sentido, y siempre él me decía en esos momentos a solas que "hay sentimientos que nunca mueren”.
Ahora veo que el miedo es el verdugo del pensamiento, el acecino de las palabras y el silenciador de los sentimientos. Por ese mismo miedo es que se consume mi alma y él gobierna el vacío que queda sin dueño dentro de mi… porque él no deja que ciertos sentimientos mueran, porque se alimenta de ellos y es así como el romance, la cordura, la felicidad y la realidad se visten de luto dia…

Y de repente, solo de repente

Y de repente, solo de repente, apareces en mi vida… No te buscaba y no te esperaba aún, me estaba acostumbrando a mi y a mi soledad, pero de repente estabas ahí frente a mi, con tu sonrisa de ángel y tus ojos de hermoso atardecer; no podía creer lo que veía ni lo mi corazón exclamaba a gritos, luché con lo que sentía por miedo a lo que podía ser.
¿Por qué ahora y tan de repente apareces en mi vida?, eso no lo se, pero mi corazón esta envuelto en suspiros y en palabras de un dulce “te quiero”.
Así de repente me di cuenta que lo que siento es mas fuerte que yo y mis miedos, así de repente las palabras salieron de mi boca para decirte lo locamente y racionalmente que estaba enamorado de ti.

De repente tome tu mano y caminando me di cuenta que cambiaste mi destino, mi forma de ver la vida; yo ya no soy el mismo, lo que siento por ti tiene una trascendencia histórica, va mas allá de lo que soñé tener, de lo que imagine que pudiera ser.

Sólo de repente me di cuenta que sonrío y soy feliz, que n…