Charlas con ese que vive en el espejo

Entonces, ahí me encontraba charlando con él de nuevo. La oscuridad de la madrugada ya era más evidente que un elefante encerrado en mi habitación. Entonces, interrumpí nuestra platica y cambie de tema, lo vi fijamente a los ojos, y muy serio le dije: 

— "¿Acaso, no es eso el amor? 
Cederle y otorgarle ese derecho y responsabilidad a quien se ama. Ese poder de darnos y quitarnos la vida a besos y caricias, a sonrisas y suspiros. De llevarnos a la gloria y hacernos caer en esa perfecta tentación, con una sola mirada. 
¿No es pues eso el entregarse al amor? 
O es acaso que he estado en un error toda mi vida, y me he aferrado a una mentira por creer ciegamente en ella; a tal punto, que la volví mi verdad, mi castigo y mi tormento. 
Si es así o no es así, dime, tú que estas ahí, frente y fuera de estas palabras, de este agónico momento de lucidez y locura, por favor, házmelo saber; pues necesito seguir o morir de inmediato, aquí, dentro de mi." —

Y solo me vio, sin responderme absolutamente nada, solo me vio, y el silencio de la noche ahogo mi memoria y le dio fin a nuestra conversación.
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