De origen noble

Existen personas que están destinadas a estar con nosotros y a acompañarnos en este camino que llamamos vida, con el único propósito de hacernos mejores, enseñándonos de forma vivencial como debe comportarse un hombre, un hombre de verdad.
Y yo, aprendí que un hombre es humilde y respetuoso, cortés y caballeroso, luchador y generoso. Que un hombre valora y respeta a una mujer por lo que es y lo que piensa, que la trata como su igual, y que una mujer es lo mas preciado en este mundo. Que es de humanos equivocarnos, pero que es de hombres el admitir los errores, el pedir perdón, el buscar redención y cambiar las cosas para poder seguir adelante. Pero sobre todo, que el corazón de un hombre le pertenece a una sola mujer, esa que será su esposa, su compañera de vida, su mejor amiga, su amante y la madre de sus hijos.
Y esto, lo aprendí del mejor, de un hombre que merece mi respeto y mi admiración, que merece ser llamado «Don» pues es «De Origen Noble», no por sus bienes o por su edad, sino por su gran corazón, y de quien llevo su nombre y su apellido con gran honor; y ese gran hombre, es mi padre, Don Jorge Mario Aldana.
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