Arrebatos inexactos, aventuras perfectas

Él, en un súbito arrebato de espontaneidad y aventura, extiende su mano y dice: — Acompáñame. Luego solo sonríe como niño y no agrega más explicación a lo dicho.
¿A dónde? — pregunta ella. Viéndole fijamente, con una mirada llena de curiosidad y ternura. Él responde con mucha honestidad y casi de inmediato, — No lo sé. Lo único que tengo claro es que quiero caminar contigo.
Ninguno sabe adonde irán, pero los dos salen de ese lugar de la mano, caminando a un futuro inexacto, pero perfecto para ambos.
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