Amor a versos

Amor que se siente a versos, 
así como el viento se percibe en verano,
refrescando el alma
y los corazones llenos de ingenuo romance.
Provocando suspiros incesantes
y sueños interminables;
ilustrando sobre todo en la mente
las pinturas de un anhelo
que se esfuma entre los brazos de dos amantes.
Que se siente como besos que se dan con las miradas
al detenerse por la premura del tiempo,
pero que se meten entre los poros
provocando escalofríos llenos de ternura y esperanza.

Amor que se siente cercano aún estando lejos
y que se siente prohibido aun siendo permitido,
provocando sentimientos dulces y tenues
que se magnifican en la cercanía del roce de la piel
y los “te amo” al oído.
Haciendo notar la infinidad de sentimientos
y de la tertulia de las palabras que se guardan en silencio,
por esa agonía de los múltiples sentimientos
que afloran en medio de un segundo.
Pero que a pesar de ese amor sin sonido aparente,
cada palabra que el otro piensa en el corazón
es escuchada en el alma del amante.
  
Porque el amor en ocasiones se siente a versos
y se da en besos,
se consume en miradas
y se hace perpetuo en los brazos ajenos,
y aun en el silencio se dice todo lo que se siente,
así es el amor en ocasiones.
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