No lo fue

El alba tocó a mi ventana esa mañana, junto con el trinar de las aves, el viento y su sinfónica presencia. De repente, solo un pensamiento atravesó mi mente, llegando mucho mas allá, hasta las mismas profundidades de mi alma. Me levanté, me puse los mismos converse y jeans viejos de siempre y, tomé una camiseta, la cual me la puse mientras caminaba. No podía parar esa idea de mi mente, ese sentimiento que me estaba sofocando por dentro; la desesperación fue tal, que sentía como el tiempo se reducía y aceleraba a mi alrededor y el aire se hacia denso segundo a segundo. Corrí lo mas rápido que pude, tome un bus, el tren y un taxi; y mientras recorría media ciudad solo existía ese pensamiento dentro de mi, y ese sentimiento enérgico y agonizante.

Bajé de ese taxi como si me hubieran liberado de cadena perpetua, corrí dos calles hasta llegar a ese edificio en medio de la avenida y subí tres pisos. Entonces, llegue a esa puerta, esa que detenía mis palabras y mi acciones presentes. Respiré profundamente, y así, sin explicación alguna, todo se percibía como si ese instante encajara perfectamente en el universo; sonreí y toqué a la puerta. En mi mente, en ese instante, solo se repetía una oración una y otra vez. 
La puerta se abrió, el silencio capturó el momento por completo; y con una mirada llena de amor, la mente saturada de locura y mi alma extasiada en romance, solo dije, así, frente a frente, viendo sus ojos de mar profundo

— ¡Toma mi mano y fúgate conmigo! —

Al terminar dichas palabras, respiré profundamente de nuevo y afloró una sonrisa llena de dulzura e ingenuidad, que hace años no se aventurada en mi rostro, y le dije 


— Tal vez se escuche a locura, pero nunca he estado mas cuerdo al pronunciar algún conjunto de palabras. Por eso, fuguémonos, ahora, de inmediato. Vámonos a ese rincón del mundo donde los versos se convierten en caricias y las caricias en versos. Fuguémonos a ese lugar done solo existe el nosotros en cada despertar. Caminemos juntos a ese lugar, un lugar donde nuestros corazones hablen con libertad, y donde cada sentimiento pueda florecer y escapar por nuestros labios sin pensar. Vámonos a ese lugar donde podamos pervertirnos a besos y encontrar el perdón y la gloria en cada mirada; donde la arena del mar sea nuestra cama y el cielo estrellado sea nuestra cobija.
Conviértete en mi complice en esta locura racional, marchémonos juntos a esta aventura sin pensar y dudar, pues los dos sabemos que es el momento, la hora de darnos esa oportunidad. De ser esa pareja de locos que ha encontrado a su igual y opuesto, a ese ser que es el balance perfecto entre cielo, redención, pecado y tentación. Ven, perdamos la cordura y encontremos la razón mientras nos dirigimos a ese lugar donde seremos uno y todo a la vez.   
Y entonces allí, en ese lugar, en nuestro lugar, palabra a palabra el amor llene nuestros cuerpos, alcanzando la divinidad en cada caricia que le demos a nuestra piel; con dulzura y sin malicia poder quedarnos dormidos hasta que el sol toque nuestra piel.
Sí, es lo que quiero, es lo que deseo, que tomes mi mano y que vengas conmigo a este lugar, un lugar donde seamos felices solo por el simple hecho de estar juntos los dos. —

Extendí mi mano, confiando plenamente que al terminar dichas palabras ella la tomaría, y que saldríamos de ahí a cualquier lugar del mundo, nos casaríamos y seriamos felices el resto de nuestras vidas.

Pero no fue así, no estuvo ni cerca de ser lo que imaginé, lo que esperé o como lo soñé despierto mientras recorría esa distancia entre su casa y la mía; no lo fue, no lo fue.
Y ahora, aquí, en este pedazo de mundo, en este presente que fue el futuro de nuestro pasado, me doy cuenta que fue mucho mejor aún de lo que pude comprender esa mañana al despertar; porque luego de tomar mi mano en ese instante, y decirme un "SI" lleno de amor y aventura, hicimos de cualquier lugar del mundo ese universo donde somos un hermoso y pleno nosotros, donde soy el ser mas feliz que pueda existir, pues estoy con ella, mi mejor amiga, mi complice en locuras y mi amor mas profundo.

Porque siempre fui suyo, siempre fuimos nuestros, y siempre nos amaremos, igual o aún mas de lo que nos amamos ese día al tomarnos de la mano y aventurarnos en este romance eterno.


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