Labios sabor a café

Y fue entonces donde las letras tomaron propiedad viviente. Y cada una de esas instancias lejanas se acercaron a la realidad latente. Donde lo irreal tomó la estructura de un ser iridiscente, y la luna se volvió en mi amante y fiel oyente.

Pues fue en esos labios sabor a café, donde todo aquello que soñé, lo obtuve y lo encontré por primera vez.

Y es ahí donde cada fantasía de un sutil romance, donde cada verso sublime lleno de resplandor, donde cada ocaso y despertar tuvo razón y una visión, un aroma y un sabor.

Pues en esos labios sabor a café, es donde todo tuvo un nombre per se; y ese nombre, ahora tiene para si, mi vida, mis labios, mis letras y este raro y enamorado corazón, que lo único que desean, es embriagarse, de ese fino y sublime sabor.
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